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Visita de Argelita

  • Foto del escritor: Léa Marguier
    Léa Marguier
  • 20 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

Llegamos en autobús bajando por una carretera en altura, y poco a poco se nos iba revelando el pueblo de Argelita. Desde arriba se veía todo muy bien, por lo que llamaba mucho la atención cómo este pequeño pueblo destacaba por sus torres y su iglesia, y además estaba rodeado por un monte bastante empinado. Otra cosa que me impresionó fue la luz de la mañana y como el sol iluminaba el pueblo con una luz delicada que contrastaba con la niebla que aún quedaba.




Cuando llegamos, empezamos la visita por el río, que parecía un lugar bastante tranquilo rodeado de naturaleza. Después fuimos a la torre, que tiene una gran historia y unas vistas impresionantes al subir en la parte de arriba. Por último, visitamos el búnker construido durante la Guerra Civil para protegerse de los franquistas, ya que el pueblo era republicano. Ese espacio era muy estrecho, pero lo peor es que hubo gente en esa época que tuvo que quedarse allí durante meses.




Después de ver estas tres partes tan representativas del pueblo, nos perdimos un poco por las calles. Son estrechas y peatonales, y hay casitas super bonitas con jardines. Pude observar que cerca de la torre se mantiene una tipología de vivienda más tradicional, pero cuanto más te alejas, las casas van cambiando hacia estilos diferentes o con mayor altura.




Casa Claudia




Otro detalle importante es que este pueblo recibe bastantes subvenciones para rehabilitarse. Pero, a veces, cuando llega la subvención, parece que hay prisas por construir. Un ejemplo de ello es un muro que realizaron hace poco, donde se nota que la escala de las piedras no encaja con la escala del entorno.



Al llegar a la parcela en la que tenemos que intervenir, pudimos destacar varias cosas: 

• Tiene buenas vistas hacia el este, con el río y la montaña. 

• Hay una gran diferencia de nivel entre la calle y el terreno. 

• Hay una casita y muros de piedra que sería ideal integrar en el proyecto.

También hemos tomado algunas medidas de la parcela y de su entorno.




Por otro lado, algo que me ha gustado mucho del pueblo es que, aunque no haya mucha gente, se nota que hay bastante vida y que todos se conocen entre sí, formando una comunidad. Esta buena vibra del pueblo se multiplica en verano, donde celebran varias fiestas.

¡Me ha encantado este pueblo!


 
 
 

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